Mapas, brújulas y el camino
¿En serio que necesito una etiqueta, Itziar? En absoluto.
Aun así, se dice que hay dos tipos de escritores, no que ser uno u otro sea mejor y que uno te lleve directo al éxito editorial y el otro a los altos hornos para quemar tu obra.
Se dice que existen los escritores mapa y los escritores brújula.
A mí me resulta muy interesante descubrir entre mis alumnos quién pertenece a cada tipo. Yo, que soy una bruja declarada, (jaja, he escrito «bruja» en vez de brújula, voy a mantener este sutil error porque me parece muy divertido). Yo, que soy una brújula declarada (ahora sí), me quedo fascinada con el trabajo de documentación y organización de los mapas.

Escribir es una carrera de fondo y siempre habrá un punto de partida y uno de llegada.
Se dice que un escritor brújula es aquel que sabe más o menos adonde va, pero que por el camino improvisa en función de las ideas que van surgiendo en el proceso.
Un escritor mapa, en cambio, empezará a escribir cuando ya tenga toda la documentación y la estructura organizada. Cuando haya recabado todos los datos necesarios y sepa qué va a hacer cada uno de sus personajes.
No es mejor ser mapa.
No es mejor ser brújula.
Cada uno funcionamos de una forma diferente y, por tanto, cada proceso creativo es único.
Tienes que encontrar tu fórmula.
Eso sí, una buena estructura te ayudará a empezar.
Vuelvo a compartirte este vídeo por si no lo viste en la lección anterior.
La estructura de una novela
Seas un escritor mapa o un escritor brújula, vas a tener que organizarte.
- Haz una lista de los temas sobre los que quieres hablar
- Haz un breve resumen
- Organiza la historia
- Piensa mucho y bien en todos los detalles que conformen el universo de tu historia, libro, novela… y
- Escribe
- Escribe
- Escribe
- Deja las correcciones para el final
- Respira, si has seguido todos los pasos, puedes relajarte
- Apláudete: lo has logrado
Si eres brújula, te habrás permitido el lujo de improvisar sobre la marcha y escribir siguiendo tus impulsos creativos. Si eres mapa, habrás culminado tu obra completando el recorrido que previamente habías trazado a conciencia.
El objetivo en ambos caso se ha cumplido. ¡Felicidades! Ambos tipos de escritores tienen algo en común: la perseverancia.
¿Te suena?
No te rindas.
Pongamos que hablo de Madrid
El día de Antonio Flores falleció yo estaba en el instituto. No me digáis cómo me enteré en la era de los «no móviles». Me imagino que alguien que hizo pellas lo vio en la televisión del bar y nos lo contó. Lo comentaron en los pasillos, entre clase y clase, y me sentí muy coja. Un chico que me gustaba me había regalado un casete con sus canciones y formaba parte de mi banda sonora personal.
Fíjate si no te estoy dando ahora el comienzo de una historia solo con esta introducción. Escribir es contar historias.
Pongamos que hablo de Madrid o de Antonio Flores o de ti o de mí.
Sé tú mismo/a. Escribe sobre los temas que te interesan, los que tocan tu corazón.
En el resumen que prepares anota las ideas generales, lo que te gustaría que sucediera y lo que te gustaría que tus personajes dijeran (¡los diálogos, qué importantes!).
Anota frases, ideas, no es necesario empezar por el principio.
Conozco muchos autores que empiezan sus historias y luego van saltando a capítulos que en su mente están mucho más claros.
Escribir es como hacer un puzle.
El ejercicio de hoy tiene que ver con esta canción:
Voy a dejarte aquí un par de frases de esta canción para que veas de qué hablo cuando hablo de creatividad o de que todo es susceptible de ser narrado.
- Donde regresa siempre el fugitivo
- Donde el deseo viaja en ascensores
- Un agujero queda para mí
- Las niñas ya no quieres ser princesas
- El mar dentro de un vaso de ginebra
- Los pájaros visitan al psiquiatra
- Las estrellas se olvidan de salir
¿Te animas a escribir un relato de 300 palabras a partir de uno de estos disparadores de ideas? Compártelo y etiquétame en Instagram: @itzisis, así podré leerte.



